El costo de un vehículo en Estados Unidos subiría hasta 6,250 dólares, en caso de que la administración de Donald Trump implemente un arancel adicional de 25 por ciento a los autos procedentes de México y Canadá.
Esto lo describe un nuevo análisis de la firma S&P Global Mobility, que se basa en la amenaza que el presidente estadunidense hizo en su primer día de regreso en el cargo, expresando que la tarifa sobre automóviles ligeros se aplicaría a partir del 1 de febrero.
En línea con lo que han explicado representantes de la industria, se deduce que el incremento lo pagará el usuario, además de que provocará una respuesta de los otros países de Norteamérica, imponiendo tarifas de igual forma.
«Un arancel del 25% sobre el costo promedio de $25,000 en destino de un vehículo de México y Canadá agregaría $6,250. Es probable que los importadores trasladen la mayor parte, si no la totalidad, de este aumento a los consumidores», se explica.
«Con los precios promedio de los vehículos cerca de máximos históricos, este arancel adicional pondría más presión sobre la asequibilidad. Si los componentes y las piezas también están sujetos al arancel del 25%, los vehículos producidos en Estados Unidos con cualquier componente proveniente de Canadá o México también verían aumentar los costos en un 25%».
«Dado el libre flujo de componentes a través de las fronteras, el arancel también afectaría a la mayoría de los vehículos producidos en Estados Unidos».
En 2024, Estados Unidos importó unos 3,6 millones de vehículos ligeros de Canadá y México, representando el 22 por ciento de las unidades comercializadas en el país; quince de cada 100 son hechos en territorio mexicano.
Pero el impacto de la aplicación de aranceles se reflejará en la en producción, ya que modelos de alto volumen que se ensamblan en Canadá y México tienen pocas oportunidades de ser reemplazados en la Unión Americana y generaría una reducción en la cantidad de autos que salen de las líneas de producción y desataría una escasez similar a la vista en la cadena de suministro durante la pandemia por COVID-19.
Además, la reducción de la producción afecta los contratos de los proveedores, en especial los Tier 1 y Tier 2; dependiendo del caso, los fabricantes tendrían cubrirían el costo del arancel.
En general, pese a que está en duda la fecha de aplicación y el porcentaje en las tarifas, pero serán inminentes; la consecuencia es que se adelanten los cambios en la revisión del T-MEC y se realicen cambios que favorezcan a Estados Unidos.
«Una de las preguntas abiertas será cuánto tiempo podría estar en juego el arancel; dado que la justificación está relacionada con la inmigración y la detención del flujo de drogas ilegales, ¿qué métricas se establecerán para que Canadá y México se reúnan para ver que se levante nuevamente el arancel?», cuestiona el análisis.
«Nuestras suposiciones siguen siendo válidas ya sea que el arancel se promulgue el 1 de febrero o más tarde. También es posible que el arancel se presente y se incorpore en una renegociación más amplia del acuerdo de libre comercio T-MEC. Sin embargo, cierto nivel de aranceles que se está aplicando contra Canadá y México parece acercarse cada vez más a la realidad».