El 24 de junio de 1910, se fundó en Milán una empresa con el nombre de Anonima Lombarda Fabbrica Automobili. Esto, después de que el Cavalier Ugo Stella adquiriera las acciones de la Società Italiana Automobili Darraq, una planta italiana que le pertenecía a un fabricante de automóviles francés.
Las instalaciones se se encontraban en el número 95 de la Strada del Portello, en las afueras del noroeste de Milán. Stella y Giuseppe Merosi, el primer ingeniero en jefe de la compañía, firmaron un acuerdo para la creación de dos automóviles, denominados 24 HP y 12 HP, respectivamente, en referencia a su potencia.
Anonima Lombarda Fabbrica Automobili A.L.F.A. (FOTO: Alfa Romeo/Stellantis)
Merosi era un joven ambicioso que empezó vendiendo bicicletas. Poco después, diseñó coches y motocicletas para Fiat y Bianchi.
Bajo esta nueva etapa, Merosi diseñó el primer vehículo que salió de la nueva línea de producción de Portello, Milán, Italia, con un motor de 4.1 litros y un solo eje de transmisión de 24 caballos de fuerza, que alcanzaba una velocidad máxima de 100 km/h. Posteriormente, la unidad se introdujo a un prototipo de biplano con una estructura fabricada con tubos de bicicleta.
El 24 HP (FOTO: Alfa Romeo/Stellantis)
Ya con las bases sentadas, para 1914, Alfa Romeo le encargó a Merosi diseñar un coche deportivo de competencia basado en el motor de 40-60 hp. El resultado fue el Alfa Grand Prix, el primer automóvil con encendido de doble chispa, con un bloque 4 cilindros y 4.5L que alcanzaba los 140 km/h.
Para sobrevivir a la Primera Guerra Mundial, periodo en el que la fábrica se adecuó para tal propósito, Nicola Romeo, un ingeniero eléctrico originario de Nápoles, compró a la empresa para comenzar a producir motores de aviones y compresores portátiles. La rebautizó como Società Anonima Italiana Nicola Romeo & Company, con un nuevo logotipo titulado «Alfa-Romeo Milano».
Tras la guerra, Alfa Romeo reanudó la producción, primero ensamblando piezas que aún tenían en inventario y, poco después, diseñando nuevos modelos. A principios de la década de 1920, atrajo la atención en una serie de importantes carreras italianas, como el circuito de Mugello, el de Parma-Berceto y el de Brescia. Comenzaba una nueva era brillante.

En 1923, se logró el primer resultado decisivo en la historia de la marca: Ugo Sivocci ganó la Targa Florio con un Alfa Romeo RL, la primera de las diez victorias de la marca en la famosa carrera siciliana. Con un motor de seis cilindros en línea, balancines en cabeza, válvulas y frenos en las cuatro ruedas, llegó a ser conocido como la obra maestra de Merosi. Los pedidos internacionales se multiplicaron y se fabricaron 2,640 unidades, en las versiones Normale, Turismo y Sport.
A partir de ahí comenzó la historia de Alfa Romeo, firma caracterizada por diseñar y fabricar algunos de los coches más elegantes y exclusivos, ahora con un enfoque único e innovador. Modelos como Guilia, Quadrifoglio, Alfasud, Alfetta, Milano, 164 y Stelvio, entre muchos otros, siguen resonando en el legado de la marca.
La crisis de 1929 hizo que la compañía fuera absorbida en 1933 por el estado italiano, mientras Ferrari se hizo cargo del área deportiva. En 1986, Grupo Fiat adquirió Alfa Romeo y, tras de la unión entre FCA y Fiat Chrysler, es parte de Stellantis desde 2021.

En el plano deportivo, en 1932, desarrolló el primer vehículo de carreras de un solo asiento (monoplaza) de la historia, el Monoposto Tipo B’ – P3. Poco antes, el 12 y 13 de abril de 1930, Tazio Nuvolari y Giovanni Battista Guidotti ganaron la Mille Miglia al volante de un Alfa Romeo 6C 1750 Gran Sport, siendo la primera vez que se superaba el umbral de una velocidad media de 100 km/h en la competencia.
Además, Alfa Romeo fue el primer constructor ganador de un Campeonato Mundial de Automóviles, en 1925, y de un Gran Premio de Fórmula 1, cortesía de Nino Farina, el 14 de mayo de 1950 en Silverstone, Inglaterra.

