Volvo Cars incorporará a su SUV mediano XC60 a la línea de producción de su planta de Ridgeville, en Charleston, Carolina del Sur, a finales de 2026.
Esto, como una acción que ya había anticipado su director Håkan Samuelsson hace algunos meses, a fin de amortiguar el impacto de la imposición de aranceles por parte de la administración Trump a los vehículos que ingresan al país, junto con el retiro de los créditos fiscales de hasta 7,500 dólares sobre modelos electrificados.
Y es que la Volvo XC60 ha sido el modelo más vendido de la compañía a escala internacional durante años y también es el modelo más popular entre los clientes estadunidenses. En el primer semestre de 2025, sus ventas en la Unión Americana aumentaron casi un 23%.
De esta forma, se unirá a los modelos EX90 y Polestar 3 dentro de los que se ensamblan en Charleston, una planta de alta capacidad con capacidades en múltiples plataformas, tecnologías y modelos, y que a finales del año pasado completó su proceso de adecuación para incorporar coches eléctricos a sus líneas de producción.
“La incorporación de la XC60 a nuestra línea de producción de Charleston reforzará aún más su posición y atractivo en el competitivo mercado estadounidense, a la vez que impulsará y creará empleo en el sector manufacturero estadounidense”, declaró Samuelsson.
“También se ajusta a nuestra ambición de construir donde vendemos y refuerza nuestro compromiso a largo plazo con el mercado estadounidense, donde celebramos nuestro 70.º aniversario y hemos vendido más de 5 millones de vehículos”.
Volvo inauguró su primera planta de fabricación en Estados Unidos en 2015, sobre la cual se invirtieron 1,300 millones de dólares durante la última década. Incluye un taller de carrocería y pintura, junto con una línea de producción de baterías de última generación.
Samuelson declaró en abril al periódico sueco Dagens Nyheter (DN) que la compañía necesitaría hasta dos años para ampliar su producción de automóviles en Estados Unidos, a fin de proteger los márgenes de beneficio en la medida de lo posible, aunque los clientes también tendrían que pagar más por las unidades.
Durante el primer semestre, las ventas minoristas disminuyeron un 9% en comparación con el mismo periodo de 2024.

