Pedro Rodríguez y la hazaña en Le Mans, en 1968

El fin de semana del 28 y 29 de septiembre de 1968 fue histórico para el automovilismo mexicano, gracias a la victoria absoluta de Pedro Rodríguez en las 24 Horas de Le Mans.

La gran prueba de resistencia, que generalmente se realiza el tercer fin de semana de junio, se llevó a cabo en ese año a finales de septiembre debido a huelgas estudiantiles e industriales que estallaron en Francia.

Ese año, la competencia marcó la ronda final del Campeonato Mundial de Marcas, predecesor del WEC. Cinco Ford GT40 se inscribieron, incluyendo tres de John Wyer, con la icónica decoración azul cielo y naranja de la firma Gulf. Uno de ellos fue pilotado por Pedro Rodríguez, a quien llamaron de última hora, y al italiano Lucien Bianchi.

El mexicano calificó en cuarta posición de 54 autos con un tiempo de 3m39.8s en el circuito de 13.469 km.

La salida fue a las 3 de la tarde del sábado 28, bajo una ligera lluvia, pero cuando el clima mejoró, Rodríguez cambió a neumáticos de piso seco y completó un primer turno de dos horas antes de entregarle el coche a Bianchi. En su siguiente stint, gracias a su habilidad bajo la lluvia y la caída de la noche, Pedro se colocó como líder.

Y de hecho, Rodríguez realizó varios relevos dobles para sacar ventaja con su habilidad al manejar durante la noche, por lo que rumbo a la mitad de la competencia, ya tenía cuatro vueltas de diferencia sobre su más cercano rival. Al amanecer del domingo, la ventaja había aumentado a siete giros, lo que llevó al equipo a imponer un límite de 6,500 rpm sobre el motor de 5.0 litros para minimizar riesgos.

Cerca de la 1 de la tarde, Bianchi tomó el volante para el último turno y recibió la bandera a cuadros tras completar 331 vueltas, con cinco de ventaja sobre el Porsche 907 de Hans-Heinrich Steinemann y Dieter Spoerry, quienes llegaron en segundo lugar.

La victoria de Rodríguez y Bianchi aseguró el campeonato mundial de 1968 para Ford frente a Porsche. Pedro, al dedicar el triunfo a su hermano, quien murió en las prácticas del Gran Premio de México de 1962, afirmó: “Con Ricardo hubiera ganado antes”.

Fue una hazaña, hasta ahora, irrepetible para el automovilismo mexicano. Los hermanos Ricardo y Roberto González fueron vencedores de clase en 2013 y 2022, respectivamente.

Adicionalmente, el triunfo en Le Mans le dio el título de marcas a Ford ese año.

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