A partir de abril de 2028, los conductores de autos eléctricos e híbridos enchufables en Reino Unido pagarán por cada kilómetro recorrido en este tipo de vehículos, a fin de compensar la disminución de los ingresos procedentes del impuesto sobre el combustible.
Siguiendo el ejemplo de países como Nueva Zelanda e Islandia, la Ministra de Hacienda, Rachel Reeves, explicó que el nuevo impuesto recaudará alrededor de 1,200 millones de libras esterlinas, siendo alrededor de la mitad del impuesto sobre el combustible que pagan los conductores de vehículos de gasolina.
Este nuevo pago se sumará al Impuesto Especial sobre Vehículos que tienen que pagar los coches eléctricos. De este modo, el cargo será de tres peniques por milla para los autos eléctricos y 1.5 peniques por milla para los híbridos enchufables. Las furgonetas eléctricas estarán exentas de estas normas.
De esta forma, por ejemplo, un conductor de un coche eléctrico que recorra 13,600 kilómetros al año pagaría 255 libras en 2028-2029. De acuerdo con el gobierno, esto representa aproximadamente la mitad de la tarifa por kilómetro del impuesto sobre el combustible para vehículos a gasolina.
“Todos los automóviles contribuyen al desgaste de nuestras carreteras, por lo que es justo que nuestros impuestos sobre la circulación cubran a los vehículos eléctricos a través de un modesto impuesto por milla, con un apoyo adicional para mantener el atractivo de la propiedad de vehículos eléctricos”, afirmó Reeves.
Según la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR), se había proyectado una pérdida de unos 13,000 millones de libras anuales para 2030 en impuestos sobre el combustible para las arcas del Tesoro, debido al aumento de la adopción de vehículos eléctricos, al no existir una tributación equivalente para el combustible.
No obstante, la norma anticipa que habrá unos 440,000 vehículos eléctricos menos en circulación, lo que se compensará con unos 130,000 unidades gracias al aumento de las ventas por medio del Subsidio para Vehículos Eléctricos, que permite obtener un descuento de hasta 3,750 libras en el precio de un modelo de este tipo que cueste menos de 42,000 libras.
Por otro lado, Reeves indicó que el gobierno invertirá 200 millones de libras adicionales en el despliegue de infraestructura de carga para autos eléctricos, así como en una reducción del 100% del impuesto comercial para los operadores de puntos de carga durante la próxima década. Además, se eliminará el impuesto sobre vehículos eléctricos en las unidades de búsqueda y rescate.
Los nuevos impuestos irán con una congelación de los impuestos sobre el combustible hasta septiembre de 2026, lo que supondrá un costo de 2,400 millones de libras tan solo para el próximo año y de 900 millones a medio plazo.
Se proyecta que el impuesto de pago por milla para vehículos eléctricos aumente unos 7,000 millones de libras anuales a precios actuales para 2050-51.
Asimismo, se eliminarán los vehículos de lujo del Plan de Movilidad, lo que lo devolverá a lo que, según Reeves, era su «objetivo original»: proporcionar vehículos baratos a las personas con discapacidad.
El sector automotriz británico compartió opiniones mixtas sobre los anuncios.
«Los cambios en el costoso suplemento para automóviles electrificados son bienvenidos, al igual que la financiación adicional de 1,300 millones de libras para el Subsidio para Vehículos Eléctricos y el apoyo a la infraestructura de carga. Estos ayudarán, pero no compensarán el impacto de la introducción de un nuevo Impuesto Especial sobre Vehículos Eléctricos: una medida equivocada en el momento equivocado», indicó Mile Hawes, Director Ejecutivo de la Sociedad de Fabricantes y Comerciantes de Automóviles (SMMT)
«Los fabricantes han invertido para lanzar al mercado más de 150 modelos de vehículos eléctricos. Sin embargo, la presión para alcanzar los objetivos de ventas de vehículos cero emisiones más ambiciosos del mundo, manteniendo al mismo tiempo la viabilidad de la industria, es intensa».
«Dado que incluso la OBR advierte que este nuevo impuesto socavará la demanda, el gobierno debe colaborar con la industria para reducir el coste del cumplimiento y proteger el atractivo de la inversión en el Reino Unido».

