La preferencia hacia los coches a combustión también aumenta en México

México sigue los pasos de la tendencia a escala internacional en la que se muestra el regreso de la tendencia de adoptar autos con motor de combustión interna.

El mes pasado, la firma consultora EY compartió su Índice de Consumidores de Movilidad (MCI), una encuesta global que destacaba que la mitad de los compradores consultados tiene la intención de adquirir un vehículo a gasolina en los próximos 24 meses, un aumento de 13 puntos porcentuales con respecto a 2024.

Por el contrario, la preferencia por los vehículos eléctricos cayó a 14%, una baja de diez puntos porcentuales, y la preferencia por los híbridos disminuyó al 16 por ciento, una caída de cinco puntos porcentuales.

La división mexicana, EY México, presentó esta semana el EY Mobility Consumer Index 2025, que muestra datos consistentes con la información mostrada para el mercado general, siendo el 65% de los encuestados el que planea comprar un vehículo en los próximos 24 meses, pero el interés por vehículos con motor de combustión interna aumentó al 60 por ciento.

Mientras tanto, la preferencia por los híbridos/eléctricos descendió al 23 por ciento, frente al 32% reportado en 2024, aunque se advierte que la compra de dichos autos tiende a crecer año con año. En ambos casos, la cifra está por arriba de la media general.

“Los consumidores mexicanos están ajustando sus decisiones ante un entorno complejo ya sea reconsiderando o retrasando su compra. Hoy vemos que el precio, la disponibilidad y la percepción de confiabilidad se ponderan más que la adopción acelerada de nuevas tecnologías. El reto para la industria no es solo tecnológico, sino de confianza y de infraestructura”, comentó Carlos Zegarra, Socio Líder de Manufactura Avanzada y Movilidad de EY Latinoamérica.

En línea con el mercado internacional. México atraviesa una etapa de transición marcada por decisiones de compra más prudentes y un entorno geopolítico que influye directamente en la adopción de nuevas soluciones de movilidad.

El 40% de los compradores potenciales de vehículos eléctricos está retrasando o reconsiderando su compra debido a las tensiones que derivan en reducción de producción, cuellos de botella logísticos y aranceles.

A esto se suman la escasez de carga pública (34%) y doméstica (32%). El 43 por ciento reporta largos tiempos de espera para hacer la recarga de una unidad y enfrenta el bloqueo frecuente de cargadores, mientras que el 37% tiene dificultades para ubicar puntos disponibles.

Los que todavía prefieren los modelos electrificados lo hacen por sus menores gastos operativos, por el mensaje del cuidado del medio ambiente (44%), el costo del combustible (38%) y el bajo mantenimiento (36%).

En este sentido, las marcas de Asia Pacífico (excluyendo China) mantienen una preferencia dominante del 83 por ciento, mientras que las marcas chinas subieron al 17%, un incremento de seis puntos vs. 2024. Esto se debe a precios competitivos y equipamiento digital. Las marcas estadunidenses sufrieron un retroceso, al caer al 61% de preferencia.

Otros datos relevantes se relacionan con el proceso de compra, en el que el contacto físico sigue desempeñando un papel relevante en la toma de decisiones e, incluso, un modelo híbrido de atención toma fuerza. El 44% de los compradores aún prefiere realizar la compra de manera presencial en concesionarios o showrooms, en comparación con el 65% reportado en 2024, mientras que los canales en línea crecieron de 17% al 28%. Un 28% adicional opta por un modelo mixto en la etapa de evaluación.

“Para acelerar la transición hacia nuevas formas de movilidad, será clave ofrecer soluciones accesibles, confiables y alineadas con las expectativas reales de los consumidores, quienes hoy priorizan la rentabilidad y la seguridad sobre el lujo tecnológico. Por otro lado, la infraestructura se convierte en un reto para la industria, sin duda, un nuevo reto que los líderes del sector deben tener en cuenta en su planeación”, concluyó Zegarra.

Por último, la navegación (57%), la seguridad (55%) y el mantenimiento (33%) son prioridades absolutas para los conductores, el 62 por ciento se siente cómodo con los niveles de automatización hasta el Nivel 2, mientras que el riesgo de accidentes (54%) y las fallas tecnológicas (54%) son las principales inquietudes.

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