Pocas cosas en la vida pueden compararse con la experiencia de subirte a un Lamborghini, más aún si tu asiento es el que está frente al volante.
No es exagerado decir que la oportunidad se eleva a la estratosfera si a tu Lambo le pusieron cuatro motores perfectamente calibrados para volar sobre el asfalto, en nuestro caso, la combinación de tres eléctricos y uno de combustión interna, el cual, a pesar de ser un V8 biturbo, debe ser catalogado como una obra de arte de la ingeniería.
Sentíamos que nos habíamos sacado la lotería y algo más cuando recibimos las llaves de este demonio azul, el nuevo Temerario que, al menos por un día, fue nuestro.
FOTO: Lamborghini
Es importante destacar que, a diferencia de lo que hicieron la mayoría de las marcas que han incorporado motores eléctricos a sus autos, a fin de disminuir las emisiones contaminantes y mejorar la eficiencia, para la marca italiana, la premisa siempre será la de desarrollar el auto más bravo, más irreverente, más respondón, uno al que no le importa dónde te lo encuentres siempre está listo para aceptar un duelo a la menor provocación, sin importar que sea eléctrico, de hidrógeno o solar.
Con eso en mente y cuidándonos de los cientos de policías que acostumbran a salir a cazar superdeportivos desde temprano, buscamos la primera oportunidad para atacar el pedal del acelerador y experimentar lo que eran capaz de hacer 907 caballos de fuerza.
Decir que es alucinante la fuerza con la que tu cuerpo se pega al asiento conforme atacas el acelerador, mientras el sonido del motor te eriza la piel, es lo de menos porque era lo menos que esperábamos de un Lambo, pero ocurre.
FOTO: Lamborghini
Para activar todo el poder del Temerario, es necesario girar una perilla ubicada en el volante del auto, de inmediato uno de los distintos modos de manejo, que se pueden combinar hasta para ofrecer 13 configuraciones, modificando el color del tablero para ir a la puesta a punto más deportiva y como cuando un toro de lidia bufa para advertirte que va a embestir, este deportivo ronronea con el motor 4.0 litros activando todo su poder para comenzar a atentar en contra de las leyes de la física, mientras devora el camino e incrementa la velocidad súbitamente haciéndonos sentir que no es un auto lo que manejamos sino el Halcón Milenario.
Abróchense los cinturones.
FOTO: Lamborghini
Llegamos a un solitario camino que nos llevaba al zoológico y en cuanto la luz cambió a verde atacamos el acelerador, no alcanzamos a contar ni tres segundos y ya estábamos por encima de los cien kilómetros por hora, casi al límite legal de velocidad, la ficha técnica advierte que son suficientes 2.7 segundos para ir de 0 a 100, pero más que un número, nos enfrentamos a una sensación única y fascinante que te hace sentir todopoderoso y con el estómago lleno de mariposas, mientras levitas sobre el asfalto.
Estéticamente, el Temerario evoca a la fórmula tradicional de Lamborghini, con el motor expuesto en la parte posterior, perfectamente enmarcado en una especie de vitrina; una dieta generosa de fibra de carbono que es fácil de identificar por algunas piezas que no fueron bañadas en pintura muy a propósito.
FOTO: Lamborghini
Mientras que, como cuando una falda corta le da rienda suelta a tu imaginación, las enormes llantas traseras se asoman entre los espacios abiertos de la carrocería para seducirte, lo mismo que los rines que dejan ver unos impresionantes cálipers, el complemento perfecto de una atlética figura, que enmarcan esta obra maestra de la ingeniería.
El viento corre por donde debe y el trabajo aerodinámico es evidente, prácticamente sacado de un videojuego de carreras, con una carga aerodinámica que aumenta en un 103 % con respecto a su antecesor el Huracán EVO, ya sea para pegar el auto al piso apoyando el downforce o para refrigerar frenos y radiadores.
FOTO: Lamborghini
El Temerario es un poderoso híbrido enchufable con una rapidísima transmisión de doble embrague de ocho velocidades que administra el impulso de 538 libras-pie de torque provenientes del motor de combustión interna que puede tocar las 10 mil revoluciones sin despeinarse y la potencia adicional de tres motores eléctricos: dos en el eje delantero y uno ubicado entre el motor y la transmisión.
Gracias a toda la electrónica y asistencias, es posible de controlarse con una facilidad impresionante, algo que no ocurría con los viejos superdeportivos para los que verdaderamente se necesitaban talento y manos.
El sistema de infoentretenimiento, los materiales y acabados, la presencia del auto por dentro y por fuera está al más alto, digna de un producto superlativo que no sólo busca ser un jugador en el segmento sino una máquina de fascinación, capaz de jugar en las grandes ligas con lo suficiente para consolidarse como el referente.

